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LA CULTURA NOS MUEVE

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¡LEE TODOS NUESTROS LIBROS!
Porque la cultura nos mueve,

puedes encontrar todos los días un nuevo cuento escrito por niños.


Salta a la lectura con los más pequeños de la casa y #LeamosMás en Mallplaza"

#ConejosGigantes

  • La biblioteca de los Conejos Gigantes

    Había una vez dos conejos de gran tamaño que les gustaba leer libros sobre la ciencia ficción y de encuentros con seres espaciales. Al terminar de leer su libro, ellos con su mente muy fresca le propusieron a su amigo el Buho que construyeran una biblioteca para compartir sus libros con todos los animales del bosque. El Buho con alegría y entusiasmo les dijo que si y ¡manos a la obra!, consiguieron construir la biblioteca adornada de rosas, con una puerta con forma de pata de conejo, con mesas enormes y con sillas en forma de búhos, con un cuarto con decoración del espacio exterior y ventanas redondeadas.
    La biblioteca se llenó de muchos niños y adultos animales.
    Uno de los niños, un pequeño Leopardo tímidamente se acercó a uno de los dos grandes conejos que habían fundado la biblioteca y nervioso le pregunto:
    -¿Tiene un libro sobre el universo?
    el Gran Conejo con mucha amabilidad busco el libro y se lo entrego, el Leopardo con voz bajita le dio las gracias y el Gran Conejo se le acercó y le dijo:
    -De nada pequeño Leopardo, ¡no tengas miedo!, eres un ser noble y de gran corazón, sigue así que serás un gran investigador y hasta un escritor de ciencia ficción.
    El pequeño Leopardo con cariño abrazo al Gran Conejo y se fue a leer su libro. El Gran Conejo por su parte siguió su camino y sintió satisfecho al hacer feliz a un niño.

    Fin

    Autor: Sebastian Burgos Gutiérrez


  • Los Conejos Gigantes en la ciudad

    Había una vez en un hermoso bosque, una niña llamada Alicia, ella vivía aquí con su hermano de 7 años Dan, su padre era un científico y su madre veterinaria, quien además cuidaba a la mejor amiga de Alicia, su coneja Perla.
    Un día el papá de Alicia estaba haciendo un experimento para hacer dormir a los animales con la ayuda de la mamá. Esa misma noche Alicia y Dan no podían lograr hacer dormir a Perla, entonces se les ocurrió probar con el experimento del papá, cuando se lo dieron a Perla comenzó a crecer y a crecer hasta convertirse en una coneja gigante, saltaba por toda la casa destruyendo todo a su paso. Alicia desesperada miro al cielo y vio una estrella fugaz y pidió por favor que Perla volviera a ser pequeña si no los papas se enojarían mucho y ¡bum!, la Ada de los deseos apareció y se acercó a ella diciéndole -Tu deseo se hará realidad siempre y cuando prometas cuidar a los hijos de Perla.
    Alicia feliz acepto las condiciones de la Ada de los deseo y Perla volvió a su tamaño normal.

    Fin

    Autoras: Aranza Sanchez e Iris Torrilla


  • Los Conejos

    Conejo salta,
    conejo camina,
    Conejo comes zanahoria,
    mueves tus orejitas.

    Conejo miras y saltas
    ¡mueve tu colita!
    salta, salta ¡mira!
    ¿Ves tu colita?

    Se juntan con sus amigos
    comen zanahoria
    se abrazan, todos saltan
    mueven su colita.

    Autor: Johan Leyton Barrera


  • El Conejito Luchador

    Era hace una vez un conejo llamado Luchador, un gran conejo que tenía un gigante corazón, el cual le decía todas las cosas buenas que tenía que hacer.
    Un día iba saltando por el bosque y se encontró con una conejita que se llamaba Tristeza, a Luchador le llamo la atención la pena que tenía esta conejita, entonces se acercó y le pregunto:
    -¡Hola!, ¿Cómo te va?
    -Nada de bien- le responde Tristeza tímidamente
    -Luchador, la mira preocupado y le pregunta -¿Por qué nada de bien, qué te ha pasado?,
    -Tristeza le responde con mucha pena -¡Es que necesito unas semillas para plantar
    zanahorias y para alimentar a mis conejitos y no tengo ni una semillita!
    Luchador la mira y le dice - ¡Yo te doy semillas! ¡Vamos, yo te llevo a buscar las semillitas para tus conejitos!
    -¡No, no puedo!, le responde Tristeza, -Es que no tengo como devolvértelas.
    -¡No te preocupes por eso! Le responde Luchador, -Yo soy Luchador y mi corazón me dijo
    ¡ayuda a los que más necesiten! Y apareciste tú Tristeza, -Ven y lleva las semillitas para que las plantes y le des de comer a tus conejitos y a tu familia.
    Muy feliz Tristeza que ya no tenía pena se fue donde sus conejitos y Luchador quedo feliz por ayudar a otros conejitos.

    Fin

    Autor: Esteban Azagra Bustamante


  • ¡Los Conejos Llegaron!

    Habia una vez un niño que conocio a un conejito en el bosque, el conejito vio una zanahoria, pero estaba en un lugar muy alto y no las alcanzaba. El niño le comento que conocía a un hechicero y lo fueron a visitar.
    Cuando llegaron al lugar, hablaron por mucho rato y el conejito le dijo al hechicero -¡Amigo necesito una posición urgente!, y le comento cuál era su problema, el hechicero comenzó a trabajar y después de un silencio dice -¡Aquí está tu posición!-, -¡Muchas gracias!- le responde el conejito muy feliz –Te lo agradezco mucho!, otro día te lo pagare-.
    El conejo se lo tomo pensando que en realidad no haría efecto, pero de repente ¡pam! Se hizo gigante.
    Ahora que era muy muy grande quería viajar y conocer lugares, entonces decidió viajar a Santiago y le encanto, lo encontró muy bonito y pensó que a lo mejor se podría quedar a vivir en ella, aun que la gente lo miraba mucho y se ponían nerviosos, a él no le importaba, él se sentía cómodo y feliz aquí.

    Fin

    Autor: Valentina Urra Oyarzun


  • Conejos Radioactivos

    Había dos conejos gigantes que vivían en una ciudad llamada Pinta. Sus nombres eran Daniel y Dilan, a ellos les gustaba correr en el campo como a todos sus amigos, también les gustaba jugar a las escondidas y comer zanahorias todo el día.
    Un día estaban jugando tranquilamente con sus amigos y sin saberlo entraron a una plantación de zanahorias radioactivas que estaban junto a una industria de químicos. Tenían tanta hambre por haber corrido y jugado todo el día que las comieron sin pausa, comieron y comieron tanto que quedaron muy satisfechos y sucumbieron en el sueño. Cuando despertaron se sintieron algo extraños, vieron que sus pies eran más grandes que antes, se miraron el uno al otro y notaron que sus orejas eran gigantes y sus ojos más redondos y rojos que antes, entonces dieron un brinco del susto y fueron corriendo donde sus amigos los demás conejitos a buscar ayuda.
    Los amigos al verlos del enorme tamaño que estaban, se espantaron y no le prestaron ayuda, todo lo contrario, salieron corriendo del susto.
    Los dos conejos Daniel y Dilan que ahora eran muchos más grandes se entristecieron mucho al verse tan solos y tan distintos, pero se les ocurrió una gran idea, fueron velozmente a la industria de donde provenían las zanahorias a buscar una cura, pero nunca lograron dar con ese lugar.
    Cuando volvieron a Pinta, sus amigos entendieron el cambio que habían tenido y como eran buenos amigos aceptaron lo distintos que se veían, luego hicieron una fiesta todos juntos y siguieron jugando, corriendo y comiendo zanahorias felices como siempre.

    Fin

    Autor: Matías Encina


  • Como nacen los Conejos Gigantes

    Había una vez cinco conejos pequeñitos llamados Roni, Renan, Fran, Mochi y Trico.
    Los otros conejos que eran más grande se reían de ellos. Pasaron los días de repente se escuchó – ¡Estoy cansado de que se burlen de nosotros!- dijo enojado Mochi.
    Así que salieron a un bosque a investigar cómo lograr ser más grandes, derrepete Roni encontró un mapa que indicaba donde se encontraba la fórmula para ser grandes, -¡super!- Dijeron todos a la vez y siguieron caminando, pero al rato después se cansaron, menos Roni que dijo -¡sigamos, si es que queremos ser grandes!.
    En la parte de atrás del mapa que encontraron salía como hacer la formula y el ingrediente secreto era una zanahoria y ellos tenían muchas. Luego de hacer la formula, finalmente lograron beberla y esperaron hasta el otro día, al despertar todos se miraron los unos a los otros y se dieron cuenta de que eran grandes, muy grandes, aún más grandes que los grandes conejos, eran ¡gigantes!, felices celebraban que jamás se volverían a burlar de ellos y así nacieron los Conejos Giga gantes.

    Fin

    Autor: Diego Caceres Encina


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